Pues bien, mi estómago se ha puesto en huelga desde ayer por la noche y desde tempranas horas del día de hoy, inició con una serie de protestas, las cuales me han impedido salir de casa; hasta esta parte del día, ya debería haber realizado un sin fin de actividades allá en el lejano Distrito Federal, sin embargo, sigo aquí a 5 horas de distancia, tomando atole de avena, pan tostado y té de hierbabuena.
Tales circunstancias me obligan a suspender también mis compromisos del día de mañana .
Sólo espero que esta huelga se disuelva y que muy pronto pueda volver a desempeñar sin ningún contratiempo, las tareas marcadas en mi agenda.
Me despido, pero no, sin antes mandarle un saludo al chocolatín, que tambén está enfermito.
lunes, 21 de julio de 2008
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